


Lo primero que vemos de la catedral es su campanario. ¡Una torre espectacular de87 m! Y además podemos visitarla por dentro… Pero llegar hasta arriba no es tarea sencilla, ¡hay que subir 400 escalones! Si bien el esfuerzo merece la pena sin duda.
El interior de la catedral de Notre-Dame es también imprescindible con su galería de capillas, un hermoso órgano e incluso dos altares. La asociación de amigos de la catedral ofrece visitas guiadas de las partes bajas en época estival.
Ya sea que entre por el lado norte o sur, la catedral de Rodez es una fiesta para los ojos. Al principio porque su sobriedad contrasta con su interior. Luego debido a su inusual diseño.
La belleza exterior de la catedral de Notre-Dame de Rodez forma parte del imaginario colectivo. Su campanario, sus gárgolas, su piedra arenisca rosa y sus vidrieras dan a la catedral su singular aspecto. Después de tomar las correspondientes fotos desde lejos, lo mejor es acercarse para poder apreciar su espectacular tamaño.
La fachada oeste de la catedral se sitúa en Place d’Armes y da de frente a Avenue Victor-Hugo. El barrio art-déco de Rodez se encuentra a tiro de piedra. Un café ha permanecido impasible al paso del tiempo. Su terraza se encuentra al pie de la catedral y tomarse un café allí es como viajar en el tiempo.